Las probabilidades de que el embarazo llegará a buen término, eran bastante escasas. El doctor le había informado que la anemia adquirida en el cautiverio, podría tener consecuencias terribles para su embarazo.
—Doctor, por favor deseo con todas mis fuerzas tener a este bebé—suplicó la mujer al médico.
—Lo entiendo, señora Esquivel, pero comprenderá que eso no está en mis manos garantizarlo.
Victoria sintió que el mundo se le venía encima. «No de nuevo, por favor», suplicó en su mente. No que