Gerónimo se encontraba estacionado al frente de la universidad de Victoria.
—¡Victoria!—la llamo al divisarla salir en compañía de otra persona.
—Nos vemos mañana, Lilian—se despidió la castaña con un beso en la mejilla de su compañera de clases.
Mientras caminaba en dirección al automóvil, Victoria no dejaba de pensar en lo mucho que aquella situación podría malinterpretarse. Ella estaba comprometida con un hombre y, sin embargo, venía uno distinto a recogerla.
—No me avistaste que vendrías, G