—Creo que ya conoces mi decisión, Gerónimo—le dijo digna, mirándolo a los ojos—. Jamás apoyaría a la persona que se atrevió a acabar con la vida de la mujer que más amaba en el mundo. Te garantizo que la justicia te alcanzara y pagaras por todos tus crímenes, tarde o temprano.
Gerónimo frunció el ceño al escucharla.
—Bien, que conste que te di la oportunidad de elegir—dijo antes de cerrar la puerta de manera brusca.
Victoria suspiró aliviada, cuando por fin la dejo sola. Se sentía debilitada