Massimo se hallaba revisando unos documentos en su oficina, para el momento en que su madre irrumpió en el lugar.
La dama de facciones delicadas se encontraba viéndolo fijamente desde el umbral. Su mirada, decía más que cualquier palabra, era una mirada cargada de reproche y severidad.
—¡No creas que permitiré que te cases nuevamente con una arribista!—sentenció la mujer entrando con grandes zancadas al lugar.
—¿Arribista? ¿De qué estás hablando, madre?
—Te sientes lo suficientemente inteli