Para ese punto, Victoria no sabía qué estaba pasando con su prometido. Se había comunicado también a la empresa, pero su secretaria no supo darle razón de él.
—El día de ayer pidió que cancelara todas sus reuniones, parecía estar sufriendo de algún tipo de jaqueca—le contó la mujer.
—Mmm, gracias, Eloísa. Si se presenta en el transcurso del día, infórmame, por favor.
—Por supuesto, señorita Victoria.
Luego de aquella llamada que la dejo mucho más ansiosa, la castaña se preparó para asistir a