Darius estuvo a punto de decir lo que estaba pasando, sabía que también se metería en problemas, aquello era como veneno dentro de la boca de una serpiente, tenía que escupirlo para calmar su mente, pero recordó la promesa que había hecho a Tanya.
También recordó que habían crecido tratándose y protegiendose como si fueran hermanos, aunque a ella eso parecía no haberle importado.
Vane miraba a Darius suplicando, sabía que eso provocaría la expulsión de Tanya para siempre de la familia.
—Habla,