Dante se acercó peligrosamente a Vane en cuanto la vio salir del ascensor y caminar en dirección al departamento.
—¿Qué tal has pasado el día? Me gustaría saberlo.
—Ha sido un día excelente, salí con algunas amistades, fue una buena cena —contestó nerviosa.
Él extendió sus brazos para aprisionarla contra la pared, acercó su rostro hacía ella, tanto que Vane pudo aspirar su fresco aliento con aroma a tabaco y menta.
—¿Te has divertido? —preguntó mientras esbozaba una perversa, pero muy sexy sonr