Vane se sintió apenada por molestarlo, pero el estado de Tanya la preocupaba demasiado.
—Hola Don, soy Vanessa —saludó ella con voz suave— lamento molestarte, sé que debes estar muy ocupado con lo sucedido a tu padre.
—Ah, Vanessa —la impaciencia de Donatello pareció disiparse un poco— no te preocupes, siempre tengo tiempo para atender las llamadas importantes, ¿Sucede algo en el corporativo?
—En realidad nada urgente —respondió Vanessa con tono casual— sólo quería informarte que hemos cerrado