Fue Katrina quien finalmente rompió el hielo, adelantándose hacia Tanya con aire decidido.
—Tranquila, primita —le dijo con calma, posando una mano sobre su hombro— no tienes que justificarte ante nosotras, ¿De acuerdo? No existe nada malo con amar a una mujer, es tu corazón después de todo.
Sarah y Marianne intercambiaron miradas entre el horror y la comprensión antes de acercarse también.
Criadas bajo los estatutos Coldwell, jamás habían imaginado algo así, su férrea educación se había enfoca