Jugando con fuego (4ta. Parte)
Unos días después
New York
Alan
Los imprevistos son como un sabotaje del destino, un disparo silencioso que desajusta todo lo que creías tener bajo control. No piden permiso. No tocan la puerta. Simplemente irrumpen, te empujan fuera del camino y te obligan a encontrar uno nuevo mientras aún estás recogiendo los pedazos.
Lo importante, dicen, es aprender a sortearlos. Yo diría que lo importante es no naufragar del todo. A veces no se trata de ganar la batalla, sino de no hundirse en el proceso,