Rubí
Salí de la clase sin darle una explicación al profesor, corrí en dirección al parqueadero para ir por mi carro. Desde la entrega de Ernesto ya no tememos guardaespaldas. Puse la dirección en el GPS, una vez ubicada solo fue encender y acelerar, el lugar era retirado. Al llegar una hora después, había llegado una cantidad de agentes. Me hice espacio, pasé el acordonamiento. Pero un policía me detuvo.
—Debe retirarse, señorita.
—Es mi amiga a la que van a rescatar.
—¡Retírese!
—¡Tío!
Una vez