Ernesto
Llegamos por fin a Italia y nos fuimos a la isla donde siempre había estado. Si nos ocultábamos de alguien aquí no era nada seguro quedarnos, este lugar debe de conocerlo muchas personas de su gremio. La travesía desde Colombia en mar y llegando a cada isla de camino, cambiando de nombres, aspectos fue agotador.
—¿Y este es el lugar de seguridad?
—En efecto. Nadie conoce esta propiedad, por eso su padre lo ha mantenido oculto aquí.
Así era la vaina. Bajamos de la lancha, atravesé el mue