Rubí.
Estaba a su lado, el susto de hace un momento fue demasiado fuerte y no se lo deseo a nadie.
—Morenazo, sé que me escuchas, por favor no vuelvas a asustarme. Te necesito a mi lado, por favor. Tenemos muchas cosas por aclarar y sí, ahora sí deseo aclararlas. Hay algo muy importante, sin embargo, debes estar fuerte para poder contarte.
Besé su frente, una enfermera ingresó para ponerle el medicamento en la dextrosa, tomé el medicamento neuronal de Eros y se lo apliqué según la dosis asignad