María Paula
Llegué antes que Samuel, y ahora me encontraba en mi carro a las afuera de la iglesia a la espera de su llegada para hablar los dos con el padre Castro. En verdad necesitábamos hoy un buen consejo para ayudar a Angélica y a Ernesto. Al verlo bajar de su carro, vi su alegría.
—Hola, prima.
—Primo. —Nos saludamos de beso, apenas bajé del carro—. ¿Alexey sospecha algo?
—Que yo sepa no, hace varias horas se fue a la reunión con su padre, poco a poco le están entregando las empresas y es