Eugenia María
La mirada constante de Liliana era acusatoria. La verdad, no sé qué estaba haciendo, solo quería tranquilidad. Con Santiago no había vuelto a hablar, me besó sin mi consentimiento, eso no lo toleré, le grité que en su vida volviera a tocarme y luego salí corriendo, solo quería distraerme.
La verdad es que, si dolió verlo triste, pero era mejor así, él por su lado, yo por el mío, que haga su vida con quien quiera. Terminé de arreglarme, iba a ir a la clínica a ver a Gaby, luego a a