En el bosque profundo, la oscuridad reinaba sobre todos los rincones. La espesura y la maleza hacían sentir el ambiente sofocante. Las almas no se atrevían a adentrarse en el lugar por miedo a perderse en la espesura y que la muerte los encontrara sin tener escapatoria.
Allí, en un pequeño claro en el centro mismo del tenebroso paraje, una figura femenina se movía de manera felina por el lugar. La espera era agobiante y el ambiente asfixiante se intensificaba a cada segundo. Mientras la mujer e