Ramsés e Ícaro habían llegado a la casa de la manada con gran rapidez, pero al ingresar al lugar se encontraron con una escena un tanto confusa. Vera lloraba de manera desconsolada mientras que Hatice y Alexa la observaban con desprecio.
Los dos fuertes hombres se acercaron, pero cada uno tomó una dirección opuesta, ya que Ícaro se encaminó directo hacia su mate, y Ramsés, por el contrario, caminó hasta llegar junto a una desconsolada Vera, que solo gimoteaba sobre el frío suelo.
_ ¿Qué ha ocur