Lyra
El frío de la madrugada aún calaba en mis huesos cuando dejé la cabaña miré a Torvin una última vez el Beta asintió con una solemnidad nueva, una lealtad que ya no le pertenecía a la Sombra de Acero, sino a la mujer que acababa de salvar a su Alpha.
— Cuídalo con tu vida, Torvin —susurré—. Si despierta y pregunta, dile que he ido a terminar lo que empezamos y que no se atreva a morir ahora que tiene una deuda conmigo.
Caminé de regreso hacia el territorio Renard, usando las sombras y mi