Lyra
El sol de la mañana se sentía como una condena cada rayo de luz que entraba por los ventanales de la mansión Renard me recordaba que el reloj estaba en marcha, durante todo el día, me convertí en una sombra dentro de mi propia piel esquivé a Dorian con una maestría nacida de la desesperación fingí migrañas, me encerré en la biblioteca y di órdenes contradictorias al servicio para mantenerlos confundidos. No podía permitir que Dorian viera en mis ojos que el pájaro estaba a punto de romper