Lyra
La mañana que siguió a la confesión amaneció bajo un cielo gris desperté sintiéndome como si un carro me hubiera pasado por encima, con el eco de mi culpa resonando en las paredes. Kael no regresó, no hubo nota, ni una promesa, solo el silencio de su ausencia que confirmaba que mi vida era menos importante que su deber.
Me levanté, mi cuerpo dolorido y mi mente envuelta en rabia iba a vestirme para salir a buscar el campo de entrenamiento, decidida a iniciar mi propia supervivencia, cuand