Con el paso de los días, un cambio sutil comenzó a sentirse en la ciudad. La vieja tensión entre las dos poderosas familias no desapareció, pero las asperezas comenzaron a suavizarse. Ya no era un muro infranqueable; se había vuelto una tregua silenciosa y controlada en torno a un solo acontecimiento, la boda.
En Richbouph, todo parecía avanzar hacia ese día. Estilistas y diseñadores llevaban semanas trabajando sin parar, y cada detalle lujoso se había pulido al máximo. Los jets privados saturab