El celular seguía sonando. Aurelian lo tomó de mala gana, con la mandíbula aún tensa por la interrupción. En la pantalla aparecía el nombre de Kendrick.
Echó un vistazo a Mercy. Su respiración se había calmado. En algún momento entre los besos ardientes y el agotamiento emocional del día, se había quedado dormida.
La mano de ella seguía relajada sobre el pecho de él. Con cuidado, le levantó la mano y la apartó antes de ponerse de pie. Contestó la llamada en voz baja.
—Sí.
Kendrick fue directo al