El viaje de regreso a Wyndham Heights transcurrió en silencio. No era el silencio cómodo que habían compartido antes. Era pesado y denso.
Mercy iba en el asiento trasero del SUV, con las manos apoyadas en el regazo. El labio le ardía justo donde la cachetada de Lydia se lo había partido. Le dolía el brazo justo donde Cane la había agarrado.
Pero eso no era lo que la angustiaba. Era Aurelian. No había dicho una palabra desde que salieron de la casa de los McKnight.
Iba sentado a su lado, con la p