Hay cosas en este mundo mucho más valiosas que los diamantes y el oro. Por más que la gente luche, persiga el poder o pelee por la riqueza, la familia siempre estará primero. El dinero se puede perder y reemplazar, pero la sangre, el amor y los lazos no se compran.
Apenas unos segundos antes, John había sentido que el peso del mundo entero le aplastaba los hombros. En un solo día pasó por miedo, rabia, dolor y conmoción. Enfrentó traiciones, disparos y la cercanía de la pérdida. Pero ahora, de p