—¡Basta!
John rompió la tensión de la habitación con dureza. Su voz sonó firme y autoritaria. La ira en su tono dejó a todos paralizados.
Sia se detuvo a mitad de la frase, respirando con dificultad mientras se giraba a encararlo.
—Padre... —intentó protestar, con la voz temblando de ira y dolor.
—Vete de aquí —dijo John con frialdad. Su mirada se volvió seria—. Lo digo en serio.
La autoridad en su voz no daba lugar a discusión. Sia apretó la mandíbula. Se volvió despacio, pero antes de salir, l