Isla echó un vistazo al documento en la mano de Delphine. Las palabras de su esposo resonaban en su mente, recordándole la orden que le había dado. Se burló mentalmente, pero mantuvo la compostura. Sin responder, se recargó en la silla, apoyando la espalda en el respaldo, y no perdió la calma.
Su mirada se desvió hacia Sofie, que estaba de pie cerca de ahí, sorprendida por el atrevimiento de Delphine.
—¿Sofie? —la voz de Isla era tranquila pero firme.
Sofie se acercó rápidamente y se paró frente