El aire dentro del Santuario de la Sombra era denso y cargado de una energía antigua. La luz de las antorchas proyectaba sombras largas sobre los muros cubiertos de inscripciones que parecían moverse bajo la tenue iluminación. Tara sintió un escalofrío recorrer su espalda al dar su primer paso dentro del santuario.
—Este lugar… está vivo —susurró Bella, observando cómo las sombras parecían responder a su presencia.
—No es que esté vivo —corrigió Alaric, examinando las inscripciones—, es que