El amanecer bañaba el horizonte con tonos dorados cuando Tara, Rhidian, Kael, Emma, Bella y los demás aliados se reunieron frente al castillo. Habían pasado días analizando los registros encontrados en la biblioteca, tratando de comprender la magnitud de lo que Tara había descubierto. Pero ahora, el siguiente paso era claro: debían viajar al Santuario de la Sombra.
—Este lugar contiene los secretos más antiguos sobre los Guardianes de la Llama —dijo Alaric, sujetando un viejo mapa de pergamino—