El salón estaba en silencio, salvo por el crepitar de las llamas en la chimenea. Tara estaba sentada en el sofá, con Bella a su lado, mientras Rhidian permanecía de pie junto a la ventana, observando el bosque más allá. Sus ojos parecían estar enfocados en algo que solo él podía ver.
—¿Vas a explicar quién era ese hombre? —preguntó Tara, rompiendo el silencio.
Rhidian no respondió de inmediato. Sus hombros estaban tensos, y su mandíbula seguía apretada. Finalmente, suspiró y se giró hacia ellas