El día estaba despejado y tranquilo, pero Tara sentía un torbellino de emociones en su interior. Había pasado las últimas semanas entrenando en la mansión, aprendiendo a controlar el poder de sanación que ya sentía como una parte de ella, pero también enfrentándose a sus propios miedos. Había algo en la profundidad de su ser que la aterraba: no solo el temor de ser incontrolable, sino el miedo a ser incapaz de usar su poder para proteger a quienes amaba.
Ese miedo, la inseguridad sobre su propi