—¡¿Por qué no lo dijiste antes?!- chilló Burya colérica.
—Oh, pues porque…- gruñó Sarab, acariciando su hermoso cabello.- …seamos honestas, si él muere, el caos subsiguiente sería muy divertido de contemplar.
—¡Sarab!- gritaron las gemelas al mismo tiempo.
La aludida solamente se limitó a rodar sus ojos.
—Oh, por Anubis.¿De qué se sorprenden? Soy su enemiga jurada, después de todo. Esta vez todo hubiera resultado demasiado fácil, ya saben, no tendría que intentar deshacerme de él yo misma, solo