Umara:
—¿Se ha tenido alguna noticia de Sarab?- pregunto al regresar al pabellón tras el infernal e incómodo banquete.
—Pues sí.- responde Cítiê.- ayer recibimos a un mensajero de parte del faraón de Egipto, en su carta, el monarca agradece enormemente la liberación de su sobrina y da por terminada la enemistad con nuestro amado.
—Es un alivio saber que regresó sana y salva.
—¡Todavía no me lo puedo creer! ¡La muy loca nos hubiera sacrificado a todas con tal de ver a nuestro amado morir! – chil