Finalmente, el gran torneo por la mano de la hermosa y talentosa princesa Alissa, lo ganó nada más y menos que el príncipe Kantor.
Sin embargo, aunque no hubo oponente que le hiciese frente, e incluso estando ella dispuesta, el joven príncipe se negó a desposarla.
Luego de un elocuente discurso, y de restregarle grandes y ardientes verdades en su cara al emperador, su abuelo, el heredero alfa abdicó al trono en favor a de su tía.
Por todo el reino estalló gran conmoción.
Los nobles kuranies