El consejo permaneció en silencio tras escuchar las palabras de Cassandra. Una docena de esclavas, nerviosas y evidentemente asustadas fueron llamadas a testificar contra lady Umara.
—Se niega a beber del agua sagrada.
—Eleva cánticos de adoración a otros dioses.
—Se postra sobre su frente en tierra ante árboles y les habla.
—No come los alimentos ofrecidos primero a nuestros dioses.
—Tres veces al día, eleva plegarias y comete traición a nuestras leyes.
Los testimonios de la servidumbre pintab