Alessios bufó exasperado.
—Estas al borde de la muerte y en vez de apresurarte a huir te detienes a pensar en los demás…¿dime, acaso eres humana?
—Sé que es una estupidez de mi parte, pero no lo haré. No puedo marcharme sabiendo que condenaré a morir personas inocentes en mi lugar.
Mi amado me dirigió una mirada de reproche.
—¡Puedes forzarme a subir al caballo o incluso atarme al camello, pero te juro por el Verdadero y Justo que regresaré! No puedo permitir que Cassandra se salga con la suya.