XXXIX. Te amo y nunca lo sabrás
Nunca creí que en mi vida pensaría que una mujer en chándal y camiseta de tirantes, se vería sexy y tentadora, pero justo ahora esa era la única idea que tenía en mi cabeza.
Al cabo de unos minutos de pactar mis próximas visitas con Mateo, Estefanía salió de su habitación vistiendo un cómodo chándal de franela rosa, con una fresca camiseta de tirantes blanca y unas cómodas pantuflas que imitaban a algún tipo de bicho raro peludo, con bolas moradas.
Su cabello rojo recogido en una alta coleta de