El amanecer apenas comenzaba a insinuarse en el horizonte cuando un sonido agudo rompió el silencio tenso que reinaba en diferentes puntos de la ciudad. Una notificación médica urgente, enviada simultáneamente a los números registrados como contactos de emergencia de Amelia De la Torre.
En la suite presidencial del St. Regis, Luca se sobresaltó. No había dormido. Había pasado las últimas horas sentado en el sofá, el diario cerrado sobre sus rodillas, la caja de recuerdos de Emilio aú