Mientras la cama de Amelia desaparecía por el pasillo hacia el área de resonancia magnética, el personal de limpieza del hospital aprovechó la oportunidad. Una jefa de enfermeras se acercó al grupo que esperaba, su tono amable pero firme.
—Señores, con su permiso. Aprovecharemos que la habitación está vacía para realizar una limpieza profunda y desinfección. Les pediría amablemente si pueden esperar los resultados en la cafetería o en la sala de espera principal. Serán unas dos horas