La llegada de Federico Lombardi colgó en el aire, una nueva capa de tensión sobre la ya explosiva atmósfera del pasillo. Los ojos de todos estaban fijos en él, el guardián de los secretos, el hombre que podría tener las respuestas.
Lombardi dio un paso hacia el Dr. Ramírez, ignorando por un momento la confrontación familiar.
—Doctor, lamento la interrupción. Tenemos mucho de qué hablar sobre...
¡¡¡BIIIP-BIIIP-BIIIP-BIIIP!!!
Un sonido agudo, penetrante y continuo, estalló