El eco de los gritos desesperados de Luca y el ruido sordo de su forcejeo con los guardias aún flotaban en el aire cargado de tensión cuando, de repente, un sonido diferente emergió de la habitación 703, cortando el caos.
Bip... Bip... Bip...
Un ritmo. Lento al principio, débil, pero inconfundiblemente regular. El sonido de un corazón latiendo.
El Dr. Ramírez, que había vuelto a entrar corriendo a la habitación en cuanto sacaron a Luca, se asomó por la puerta apenas unos segu