La respuesta del "New York Times" no tardó en llegar. Menos de veinticuatro horas después del correo de Guillermo, la noticia explotó en el ámbito internacional, un escándalo de proporciones épicas que sacudió los cimientos del imperio De la Torre. La historia de la "heredera silenciosa", brutalmente agredida y en coma, corrió como la pólvora por los círculos financieros de Nueva York a Hong Kong.
Mientras tanto, en la silenciosa habitación del hospital, los médicos luchaban por entender. El