Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sol de la mañana se filtraba por los grandes ventanales del hangar privado, iluminando la silueta plateada del Gulfstream que esperaba en la pista. El olor a combustible y aire matutino despertó en Amelia una mezcla de nostalgia y un miedo sutil que le oprimía el pecho.
Frente a la escalerilla del avión, Amelia se detuvo. Miró sus manos, las mismas que alguna vez dominaron los cielos con audacia, y luego miró la inmensidad del horizonte.—Luca —susurró, girándose hacia él—. No pued






