—Yo no soy como esos profesores mediocres que ascienden acostándose con él. ¡A mí no me intimida!
—¿De verdad ocurren esas cosas en nuestra universidad? — pregunté, genuinamente consternado, mientras una oleada de desagrado recorría mi espina dorsal. La corrupción del sistema educativo siempre me había parecido particularmente repugnante.
Carla se inclinó un poco hacia mí, y sus grandes ojos almendrados -siempre tan expresivos- parecían destilar una sensualidad natural que sabía con exactitud có