—¿Acaso, en qué estabas pensando? ¿De verdad crees que podríamos casarnos algún día?— Carla sonrió burlonamente mientras trazaba círculos en mi espalda con su dedo índice. —Incluso si alguna vez me casara -que lo dudo mucho por cierto- jamás sería contigo. Buscaría a alguien de mi mismo nivel social, un hombre con posición y abolengo.
Sus duras palabras me golpearon como un puñetazo en el estómago, despertando al instante ecos dolorosos del momento cuando el padre de Luna me había despreciado po