—Sal de aquí ahora mismo, o voy a llamar a Lucía, — dije, algo molesto, con una expresión de inquietud.
Alicia me miró con los ojos muy abiertos y respondió: —¿Cómo te atreves a venir a mi casa a asustarme? Qué valiente eres.
No retrocedí, sino que mantuve la calma y respondí: —No es que quiera asustarte, es que tú has sido la que se ha pasado de la raya.
—Está bien, duerme entonces,— dijo Alicia, y con eso se dio la vuelta y se fue.
Al final pude tranquilizarme un poco. Cerré rápidamente la pue