De repente, recordé que en mi galería tenía algunas fotos muy privadas que María me había enviado.
¿Podría ser quizás que Paula estuviera revisando mi álbum?
La idea me llenó al instante de pánico. Me levanté de golpe y dije apresurado: —Paula, ¿ya terminaste de mirar? Si ya viste lo que querías, devuélveme entonces mi celular.
Paula, sin levantar la vista, respondió con cierta indiferencia: —Todavía no. Déjame terminar, y después te lo devuelvo.
Cada vez me sentía más incómodo.
Ella claramente