POV. Amelia
La noche se cernió sobre la casa como un manto de seda pesada y reconfortante. El caos del día, todo parecía un mal sueño lejano, algo que le había pasado a otra persona en otra vida. La única realidad era el peso de los cuerpos pequeños a mi lado en la cama, el calor de Suzie, que se había acurrucado contra mi pecho con su peluche de unicornio, y la respiración profunda y regular de Thomas, que dormía a mi espalda, con una mano todavía extendida como si quisiera asegurarse de que e