POV. Amelia
El agua caliente de la ducha fue un bálsamo, un torrente que parecía lavar no solo el sudor y el polvo del día, sino también la tensión que se había acumulado en mis hombros. Me quedé allí, con los ojos cerrados, dejando que el vapor llenara el baño mientras la voz de Adrian resonaba en mi mente.
«Desearía poder decirte que te amo, y hacerte el amor».
Las palabras habían sido crudas, inesperadas, y me habían dejado sin aliento. Me sentía como una adolescente, con el estómago lleno d