POV. Amelia
Lloré al escucharlo. No fue un llanto contenido ni digno; fue uno de esos que nacen desde el miedo más primitivo, desde el lugar donde una cree que ha perdido algo irrecuperable. A pesar de la orden del doctor, a pesar del dolor que debía atravesarle el cuerpo como un incendio silencioso, él me buscaba. Me buscaba a mí.
Me incliné sobre la camilla, ignorando el sonido constante de las máquinas, el olor a desinfectante, la luz blanca que hacía que todo pareciera irreal. Lo besé suave