POV. Amelia
El silencio que siguió fue tan denso que casi se podía cortar con un cuchillo. Mi padre parecía haberse convertido en piedra, su rostro pálido bajo la luz fluorescente. Mi madre soltó un pequeño grito ahogado, llevándose una mano a la boca. Yo sentí una mezcla de alivio y miedo. Alivio porque finalmente alguien intervenía, porque el sistema estaba haciendo lo que yo no había podido hacer durante años. Miedo porque sabía lo que venía después, sabía que mi padre no se rendiría fácilme